Es necesaria una mayor respuesta
a las necesidades del laicado


 

Aladino Zambrano G. - aladino@panoramacatolico.com

Uno de los mayores logros que se obtuvo de la Semana de Pastoral 2007, que se realizó de manera descentralizada, fue que cada ministerio; presbíteros, diáconos, religiosas en pastoral, laicos y laicas, y seminaristas, pudieran detectar los desafíos desde su ministerio, de allí se vio que se requiere una mayor respuesta a las necesidades del laicado, una formación permanente del clero, una respuesta a la realidad de cada parroquia de acuerdo a su realidad socioeconómica.
Lo anterior fue explicado por el Presbítero José Quezada, Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Panamá, quien puntualizó de que si bien es cierto que se descentralizó la Semana de Pastoral, se logró fortalecer la visión y un rumbo común, y un plan diocesano.
El Vicario de Pastoral indicó que la descentralización a través de las cuatro áreas de la Arquidiócesis ayudaron tener un vínculo cercano entre los agentes de pastoral, también ayudó a que se diera una mayor participación desde la propia realidad, así como a identificar los logros y las debilidades en su propia área, reconocer los desafíos propios.
Esto ayudará para que cada vicaría, -agregó el Padre Quezada- entre los agentes de pastoral, puedan ir organizando las propuestas pastorales a las realidades detectadas de manera más organizada, con un mayor seguimiento, a fin de fortalecer la participación de todos los agentes de pastoral en la realización de los planes parroquiales.
La descentralización ayudó también a reconocer, que si bien es cierto tenemos situaciones propias en cada área, sigue siendo vigente el Plan Arquidiocesano de Pastoral. La Semana de Pastoral del año 2007 no elimina el plan diocesano, porque lo que se quería era ver el hilo conductor de las cuatro conferencias, ver los logros y desafíos desde cada ministerio, puntualizó.
Señaló que hay otros aspectos que hay que reflexionar, entre ellos figura la relación que hay entre los movimientos o asociaciones laicales con la vida de la arquidiócesis y cómo deben responder desde su carisma propio al rumbo común que plantea la arquidiócesis.
Otros aspecto es la presencia, fuerza del laicado que requiere respuestas a sus necesidades.
Entre las situaciones detectadas figura la realidad de las parroquias –sobre todo las del sector metropolitano- que presentan el desafío del urbanismo a nuestra evangelización y acción pastoral. La situación del clero que presenta rasgos de desinterés, identidad y ausentismo. Ausencia de los jóvenes, sobre todo en el sector metropolitano.

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