Breves notas sobre el oratorio festivo salesiano


 

José "Ity" Mendieta

El Oratorio Festivo Salesiano quedaba en la Avenida Ancón, en lo que es hoy la Escuela Justo Arosemena. Los terrenos para el Oratorio fueron donados - a los padres Salesianos por la familia de Don Manuel Espinosa Batista, por esa razón se le dio ese nombre al Oratorio, cabe destacar que esta familia siempre ayudó económicamente al Oratorio Festivo. Recuerdo que la capilla era relativamente grande de madera con techo de zinc, con su altar mayor muy modesto rodeado de varios santos entre ellos: Don Bosco, María Auxiliadora, San Luis Gonzaga, San Antonio, etc. En dicha capilla se celebraban misas todos los días, pero la de los Domingos se distinguía por la mayor afluencia de jóvenes y niños ya que después de dicha misa se repartían golosinas, refrescos y dulces y la famosa "Resbaladera" que confeccionaban las señoritas Ildaura y su hermana Teresa. También existía un quiosco donde se vendía el popular raspao a medio (medio real o sea 2 centavos y medio).
En el mes de mayo que era el mes de María Auxiliadora se realizaban las novenas en su honor y se les llevaba la asistencia a los muchachos y al final de la novena todos aquellos que tenían una asistencia perfecta recibían premios. Como parte de las celebraciones se realizaban ferias donde se erigían kioscos para diferentes juegos como juegos de argollas, tómbolas, ventas de comidas y refrescos, y también se realizaban obras de teatro, sainetes y concursos de catecismo. De la misma forma en el mes de Enero se realizaban las fiestas en honor a Don Bosco con las novenas y el día 31 se realizaba la procesión por todo el barrio y alrededores. Con los años la jefatura Salesiana decidió realizar una sola procesión en el Hospicio Don Bosco y los niños del oratorio se trasladaban caminando hasta allá. Para participar en la gran procesión de Don Bosco.
El Oratorio Festivo tuvo varios sacerdotes entre ellos podemos mencionar al Padre Cepeda, el Padre Turcios, el Padre Mania, el Padre Flamini y el Padre Zarl, un austríaco que le dio un gran impulso al Oratorio al patrocinar el movimiento Scout el cual llegó a constar de varias tropas las cuales formaron la Brigada Manuel Espinosa B., con varios cientos de Scouts, llegando a ser un ejemplo del movimiento Scout en Panamá.
Es muy importante mencionar la labor social que cumplió el Oratorio Festivo Salesiano el cual albergó a varias sociedades religiosas entre la juventud de ese entonces, destacándose entre ellas la sociedad de María Auxiliadora, la sociedad de Sagrado Corazón, los Legionarios de Don Bosco, La sociedad de San José, Domingo Savio y San Luis Gonzaga. En dichas sociedades además de enseñársele la fe cristiana, también se le inculcaba el amor a la patria. Casi todos los muchachos oratorianos deseaban ser monaguillos y se disputaban el honor de ayudar en las misas, en ese tiempo las misas eran en latín al igual que muchos de los cantos.
Como actividad principal el Oratorio se caracterizó por ser la cuna del fútbol de Panamá junto a Hospicio Don Bosco en cuanto al deporte ya que fueron los padres Salesianos quienes trajeron a Panamá este deporte que se practicaba primeramente en El Salvador lugar de procedencia de los Salesianos. En el Oratorio existían varias ligas de fútbol: la quinta y sexta categoría y la mosquito que eran los niñitos menores de 6 años, mas adelante se llegó a tener categorías superiores. De allí salieron muchos futbolistas distinguidos entre ellos podemos mencionar a los Ospinos, Tejada, Sandiford, Pedro Arosemena, Negro Martínez, Arana, Warren y otros que representaron a Panamá en el ámbito internacional. Además de fútbol también se jugaba "mensión" que era un juego parecido al béisbol con pelota de tenis y solo dos bases. En las noches se hacían juegos nocturnos "como la lata y jerónimo" y algunas veces el Padre Mania también se metía a jugar con los muchachos, era tal el entusiasmo de los muchachos por el Oratorio que los papás tenían que ir a buscarlos para que fueran a su casa a comer.
El Oratorio se regia por una Junta Directiva compuesta por varias señoras destacándose entre ellas la Señorita Ildaura, su hermana Teresa y la Señorita Leoncia Iriarte. Esta directiva llegó a levantar suficientes fondos para edificar una Iglesia nueva pero la congregación Salesiana decidió construir el Templo Don Bosco y los fondos del Oratorio fueron usados para tal fin. Más adelante la congregación Salesiana decide vender los fondos del Oratorio Festivo para pagar deudas contraídas con la construcción del Colegio Don Bosco en Paitilla. Esto provocó una reacción de parte de todos los oratorianos, exoratorianos y todas las comunidades adyacentes la cual se movilizó para impedir dicha venta, recolectando firmas haciendo llegar este sentir a la jefatura superior de los Salesianos en Turín Italia. Esta solicitud no tuvo el éxito esperado procediéndose al cierre del Oratorio Festivo Salesiano y con ello el gran valuarte espiritual que influyó positivamente en la juventud de esos tiempos.
He escrito estas notas como homenaje a mis hermanos oratorianos; los Villanueva, los Ospinos, los Samaniego, los Naar, los Meléndez, los Muñoz, los Manfredo, los Vargas, los Campos, los Torres, los Linares, los Mendoza,los Murria, los Deanes, los Godos, los Jaén, los Ortega, el Fulo Rodríguez, Yoyito Jurado, Chile, Carmelo Medina, el profesor Vergara, Pancho del Castillo, Tello, Agustín y tantos otros que se me escapan a la memoria. Al igual que los cientos de Scouts que tuve el placer de dirigir en unión de Don Pipe, Pepe y Tommy Villanueva.

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