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Comisión de Justicia y Paz
Solicita trato humanitario para precaristas

Momentos en que Maribel Jaén se dirigía al representante del MIVI.
Sharon Pringle -
sharon@panoramacatolico.com
Ante la petición de la Pastoral Arquidiocesana, que desarrolla desde
2005 un trabajo para fortalecer la capacidad organizativa y condiciones
de vida en las comunidades de las Garzas, corregimiento de Pacora, la
Comisión de Justicia y Paz de la Iglesia Católica, acudió al sector
Balbina, donde el 20 de febrero de 2007 (martes de carnaval), un grupo
de familias se asentaron con pequeños cuartos fabricados de madera y
zinc, en los terrenos reforestados por la Autoridad Nacional del
Ambiente (Anam) y otros inundables del sector.
Al llegar al lugar, este 7 de marzo, Maribel Jaén, directora Ejecutiva
de la Comisión de Justicia y Paz, se reunió con estas familias, y con
autoridades de la Defensoría del Pueblo y del Ministerio de Vivienda (MIVI),
de tal forma, esa instancia se mostró mediadora ante la acalorada
discusión.
Ese mismo día, se hizo pública la carta enviada a la ministra de
Vivienda, Balbina Herrera, y firmada por Maribel Jaén y Patrick Hanssens,
director de la Pastoral Social Arquidiocesana, donde estas personas
expresan "somos conscientes que en el tema de las invasiones se han
presentado casos en el pasado donde las personas se aprovechan de las
necesidades de la población para beneficios personales", e indican
"hemos observado las labores que realiza el Ministerio de Vivienda con
el objeto de mejorar las condiciones de vida de estas comunidades que
viven en situaciones de extrema pobreza".
Sin embargo, se menciona "pudimos corroborar la situación que se está
desarrollando en este lugar y uno de los señalamientos de los pobladores
es que han sido víctimas del maltrato verbal de parte de funcionarios
del Ministerio de Vivienda". Por tal razón solicitaron se amplíe el
censo de los sectores no visitados de La Balbina, para beneficiar a las
personas afectadas, se mantenga informada a la comunidad de las acciones
que desarrolla el MIVI, y se les permita participar de la toma de
decisiones sobre lo que les conviene, y se respete la dignidad de los
moradores de la población.
Justo Castillo, un dirigente comunitario, manifestó que se trata de 114
familias, que suman alrededor de 700 personas, de las cuales, 250 son
niños.
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